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QUIENES VIVIMOS FUERA DE TUS FRONTERAS TE EXTRANAMOS Y
NO VEMOS EL MOMENTO DE VOLVER A NUESTRA BELLA TIERRA.

EXTRANAMOS A NUESTRAS FAMILIAS, NUESTRA COMIDA,
NUESTRA MUSICA, NUESTRO CLIMA.

PINTANDO-BOLIVIA
¿RENTISTAS O
PROPIETARIOS?
Roberto Laserna

Los recursos naturales pertenecen a todos los bolivianos, pero sus beneficios no
llegan por igual a todos. Esta es una de las muchas injusticias que hay en el país, y
que explica parte de nuestra conflictiva inestabilidad, pero es también una de las
pocas que tiene solución. La solución consiste en eliminar la intermediació n política
en la distribución de las rentas que generan los recursos naturales, y establecer un
mecanismo sencillo y transparente que permita que las mismas lleguen primero a
todos los ciudadanos.

Esa es la propuesta que un grupo de personas, de diversas tendencias y
disciplinas, planteamos a fines del año pasado.

La propuesta no era una fruto de una ocurrencia personal o de una improvisación
gestada al calor del debate y la urgencia del momento. Al contrario, era el resultado
de un largo proceso de investigación, análisis y debate que se inició cuando
advertimos que estábamos a punto de caer nuevamente en "la trampa del rentismo"
o, para decirlo con una metáfora impactante, a punto de sufrir "la maldición de los
recursos naturales".

Llamémosle trampa o maldición, lo evidente es que ya caímos antes en ella, como
lo han hecho muchos países a lo largo del tiempo. Ella explica la frecuente paradoja
de países con riquezas abundantes en los que sin embargo la gente vive bajo la
pobreza, la violencia y el autoritarismo.

Movidos por esta preocupación, estudiamos opciones y alternativas, revisamos
experiencias de otros países, y llegamos a la conclusión de que en Bolivia
podíamos desarrollar un modelo exitoso mediante la distribución de la renta
gasífera entre todos los ciudadanos. Una parte podría ser retenida como impuestos
para financiar los servicios que presten el gobierno, las prefecturas y las
municipalidades, pero una parte debería ser entregada en efectivo a los hombres y
las
mujeres de Bolivia, sin diferenciació n ni discriminació n de ningún tipo.

Aquí mismo hay experiencias, como el Bonosol transformado en renta Dignidad,
que demuestran que ello no solamente es factible sino que tiene efectos positivos
para las familias y para el conjunto de nuestra economía.

Con su habitual prudencia, Juan Antonio Morales utilizó sus conocimientos y su
experiencia de 12 años de manejo de la política monetaria en el país para estudiar
la propuesta, y presentó un documento crítico sobre "los impactos
macroeconómicos" de la distribución directa. Su conclusión es que la misma tendría
muchos más efectos positivos que negativos.

Comentando estos temas, Armando Méndez publicó un artículo planteando una
"mejor opción", no distribuir rentas sino títulos de propiedad. En su artículo Méndez
acude a varias etiquetas para caracterizar nuestra propuesta y me temo que ellas,
que son recursos ideológicos más que argumentos, han terminado por atarlo en
medio de sus "siete razones".

Méndez olvida que la renta es una retribución a la propiedad, así como el salario lo
es al trabajo, el interés al capital, la utilidad al empresario. Por tanto, el pago
individual de renta implica ya el reconocimiento del derecho propietario del
ciudadano y el título que acredita esa propiedad es, justamente, el mismo que
acredita su condición de ciudadano. El problema actual es que el Estado se apropia
de esa renta, y la utiliza mal. Lo que planteamos es superar ese problema dándole
a la gente lo que le pertenece, de manera que cada uno le de el uso que mejor le
aproveche.

Méndez quisiera títulos o acciones porque considera que la verdadera propiedad es
la que puede transferirse. Equipara su idea a la que en algún momento se
consideró con respecto a las empresas capitalizadas. Esta opción fue descartada a
pesar de que era teóricamente factible: las empresas podían ser valorizadas con
alguna certeza, y podía también acotarse el universo de "accionistas" : se reconocía
como dueños a los bolivianos que hasta 1994 aportaron a la conformación de esas
empresas. La propuesta de Méndez aplicada no a empresas sino a riquezas
naturales es mucho menos factible porque es imposible
conocer el valor de esas riquezas (una gran parte no ha sido ni explorada) y sería
injusto acotar el universo: los bolivianos de mañana tienen tanto derecho como los
bolivianos de hoy. En el límite, las acciones que propone distribuir podrían tener
cualquier valor, y lo único importante de ellas sería que permitan acceder a las
rentas generadas por esa riqueza. Y para eso basta el carnet de identidad o el
registro biométrico. Por el camino más largo llegaríamos al mismo
lugar.

En efecto, la posibilidad de transferir el derecho propietario es una característica
determinante de la propiedad, y nuestra propuesta no lo impide. De hecho, la ley
que regule la distribución podría permitir que los ciudadanos cedan sus derechos
de cobranza a cambio de un adelanto de los mismos mediante procedimientos de
titularizació n, créditos garantizados con las rentas u otras formas que el mercado
financiero podría desarrollar.

En su artículo, Méndez comete otro error, que es el de tratar nuestra propuesta
como si fuera una variación del Bonosol o del Juancito Pinto, a los que menosprecia
basado en anécdotas más que en estudios. Hace un tiempo Milenio publicó un libro
sobre el Bonosol que reunía seis estudios distintos y con enfoques diferentes. El
título del libro sintetiza la conclusión común: "La inversión prudente". Eso era el
Bonosol en manos de la gente, sobre todo porque, a diferencia de la renta
Dignidad, llegaba completo y en una fecha predecible.

Así, siendo buenas esas experiencias, nuestra propuesta aprende de ellas pero no
las imita. Puede tener un efecto distributivo, pero no tiene esa intención. Tampoco
necesita del Estado para aplicarse. Y el monto a distribuirse no sería fijado
políticamente sino que sería variable y automático, en función del desempeño de
las empresas y del aprovechamiento que hagamos, como país, de nuestras
riquezas.

De manera que, si Méndez está de acuerdo en que cuando se "dan derechos a
flujos futuros de ingresos (…) se incentiva la inversión", debería estar de acuerdo
con esta propuesta, concreta, sencilla y realizable, porque es eso justamente lo que
plantea.

El séptimo barrote de Méndez no tiene ya nada que ver ni con nuestra propuesta ni
con su opción, sino que plantea otra opción: la de eliminar impuestos y financiar el
gasto público solamente con la renta petrolera. Esta no es una alternativa pues
sucede en gran medida en todos los países petroleros y mineros y forma parte de
la trampa del rentismo: disocia al Estado de la economía real de sus ciudadanos, lo
hace impermeable e insensible a sus necesidades, impide el control y la rendición
de cuentas y da lugar, finalmente, al surgimiento de populismos autoritarios que
gastan el dinero público como si fueran dádivas.

El rentismo corporativo que criticamos es un contagio del rentismo estatal, y la
única manera de superar ambos, puesto que hay rentas, es darles a las personas
la responsabilidad de administrarlas. Al fin y al cabo… las rentas nos pertenecen a
todos y todos tenemos el derecho de emplear nuestro capital semilla y "sembrar el
gas" sin las ineficiencias e irresponsabilidades de la burocracia que nos sustituye,
casi siempre abusivamente. Por algo en nuestro manifiesto recogíamos la
afirmación de que "Bolivia somos todos".
_._,_.___
LAS REMESAS EN BOLIVIA
UNA BENDICION Y UNA MALDICION AL MISMO TIEMPO

Muchos países latinoamericanos cuyas economías han estado estancadas los últimos cincuenta años sobre todo debido a los altos niveles de corrupción en las esferas gubernamentales, han creado un caldo de cultivo
ideal para que sus habitantes busquen mejores días en el exterior que permitan ofrecer a sus familias alternativas para lograr acceder a bienes y servicios y elevar su calidad de vida.

En Bolivia desde hace poco mas de cinco años este fenómeno fue tal que en un periodo muy corto un contingente estimado de trescientas mil personal salieron hacia Europa, la mayoría hacia España y desde entonces las
remesas han ido llegando regularmente a Bolivia

Según fuentes de la ONU y otras instituciones Bolivia el 2007 ha recibido mas de setecientos millones de dólares y el 2008 posiblemente se pase la barrera de los mil millones, constituyéndose como la primera fuente de
ingresos de divisas directas.

En este mismo periodo Bolivia sufre profundas transformaciones políticas caracterizadas por lo que se denomina en el lenguaje técnico “estado rentista”, que significa en términos comunes, que el estado soluciona todo
por medio de BONOS y entrega de dinero en efectivo para cualquier fin, la entrega de cheques venezolanos al por mayor y sin ningún tipo de control, bono juancito pinto, bono dignidad, etc., han hecho que el circulante
crezca de manera tal que todos los allegados al partido de gobierno y quienes tienen familiares en el exterior empiecen a gastar dinero muy fácilmente habido a manos llenas.

Lamentablemente nuestra falta de cultura, madures y sensibilidad  humana, no nos permiten actuar de manera prudente y mesurada, desde el gobierno con su sed de poder y viendo oligarcas hasta en la sopa, que es
incapaz de visualizar la realidad y aprovechar la coyuntura favorable pero pasajera, y los familiares de los “exiliados” por la crisis económica que empiezan a mal gastar el dinero con tanta facilidad pensando que esa
situación se mantendrá eternamente, sin siquiera pensar el enorme sacrificio que significa el envió de ese dinero, sacrificio que en otros términos significa soportar explotación, humillación, vejámenes, subalimentacion,
perdida de la privacidad al tener que compartir los dormitorios para ahorrar un poco mas en el alquiler, etc.

Los envíos promedio se han situado en los 15
0 a 200 euros, que vienen a ser alrededor de 300 dólares, hace dos años 2.400 bolivianos y ahora solo 2.100. este monto es superior al salario promedio de un maestro o de
cualquier empleado publico o privado e incluso de algunos militares de baja graduación. Entonces una familia que en su vida ha visto mas de mil bolivianos al mes que de repente reciba el doble, ha creado una situación
euforia y efervescencia descontrolada de esposos en su mayoria e hijos adolescentes  que estan repito mal gastando esos magros recursos.

Todo lo anterior dio como resultado que los productos de toda índole no solo de la canasta básica familiar se fueran por las nubes, ya que uno en el mercado primero ya busca cosas de mayor calidad aunque no sea
necesario y como hay dinero no regatea, y “a río revuelto ganancia de pescadores”, las caseritas e intermediarias han hecho su agosto y sin darnos cuenta los precios no se han duplicado en últimos años, SE HAN
TRIPLICADO.

                                              2005         2006           2007          2008
Papa  mediana arroba               16              20               30              42
Tomate  libra                             1,0              1,5             3,0             4,0
Habas cuartilla                           2,0              2,5            4,5             7,0
Cebollas  cabezas cuartilla        2,5               4,0            7,0            8.5
Pan  por unidad                          0,2              0,2            0,3             0.5
Fideos libra                                 1,2              1,5             1.8             2.5
Arroz  popular  libra                    1.2              1.5            2.0              3.5
Azúcar   libra                               1.5              2.0             2.5              2.6
Leche pasteurizada 1 lt                 3.0             3.2             3.6               4.2


Este listado por mencionar unos cuantos productos. Ya el daño esta hecho y revertirlo es casi imposible, mas aun con un gobierno que esta dedicado y concentra sus esfuerzos a tratar de perpetuarse en el poder que
buscar o establecer políticas que tiendan a evitar la hiperinflación.

SUGERENCIA
Con seguridad que seria muy duro para quienes se han “roto el lomo” por el bienestar de sus familias, retornar y encontrar una familia que ya esta acostumbrada a otros hábitos caros (ya no es mas pan con una taza de te,
ahora es pizza con cerveza) ,  y muchas fiestas (los misachikus se quintuplicado y la chicha esta quedando en desuso, ahora es puro ron y singani del bueno),  y como se puede frenar un poco esto, solo se puede evitar
limitando las remesas por lo menos a la mitad y ahorrando mas para el retorno.  Ahorrémonos un gran disgusto y fuertes dolores de cabeza, aun nos falta mucha madures para administrar dinero que nos viene muy
fácilmente.

Saludos.
Contratos de mentiritas
Humberto Vacaflor*

El ministro de Hidrocarburos, Carlos Villegas, cometió un acto de coraje político.
Sacrificó su prestigio personal para explicar por qué el gobierno boliviano firmó
contratos para vender algo que no tenía.

Dos días después de haber sido ratificado en el cargo, se inmoló al aceptar la
vergüenza de que el compromiso de enviar a Argentina 27,7 millones de metros
cúbicos diarios de gas estaba sobredimensionado en 15 veces respecto de las
posibilidades reales, que son de 1,8 millones.

El gobierno del presidente Evo Morales tenía datos muy optimistas sobre la
producción de gas, que resultaron falsos, dijo el ministro. Por lo tanto, ahora tiene
que firmar documentos para corregir ese contrato. Esta vez sí, dice Villegas, con el
control total de la situación petrolera, el gobierno firmará contratos realistas.

Y con esa palabra el gobierno boliviano entra en otro berenjenal. Lo realista en
este momento es que Bolivia puede enviar a Argentina exactamente lo que en estos
días, es decir un promedio de 1,83 millones de metros cúbicos diarios. Ni siquiera
se puede cumplir con el contrato suscrito el 2004 por 4 millones de metros cúbicos
diarios, que fue ampliado hasta 7,7 millones. La osadía mayor se produjo en junio
del 2006, cuando el gobierno boliviano decidió enviar a Argentina 27,7 millones
diarios a partir del año 2010.

El excelente profesional sureño admitió que el gobierno firmó contratos sin saber la
realidad. El optimismo de las petroleras engañó al gobierno, según esta lectura.

Pero hay alguien que tiene una explicación más coherente para estas vergüenzas
que obligan a un profesional prestigioso a inmolarse. El senador tarijeño Carlos
Darlach cree que los gobernantes de los dos países, Bolivia y Argentina, firmaron
contratos guiados por el entusiasmo electoral.

El contrato para elevar el volumen hasta 27,7 millones fue firmado el 29 de junio del
2006. Faltaban cuatro días para que se realice la elección de los miembros de la
Asamblea Constituyente en Bolivia. Y el documento fue ratificado en octubre del
2007, en Tarija, a pocos días de la elección que convertiría a Cristina Fernández de
Kirchner en presidenta de Argentina.

Sólo así se entiende por qué Argentina no acude a la cláusula deliver or pay que
obligaría a Bolivia a pagar por el gas que no está enviando. Son mentiras
compartidas.

La mentirita del gobierno boliviano es peligrosa porque desde fines del 2006 que
Bolivia viene incumpliendo el contrato de venta de gas a Argentina, en plena
vigencia de la famosa cláusula. Si algún día los argentinos se libraran de la dinastía
K, sería bueno para ellos pero muy malo para los bolivianos, pues comenzarían a
llegar las facturas por todo el tiempo de incumplimiento de los contratos. Y Bolivia
tendría que pagar.

Pero el ministro Villegas tiene más motivos para sacrificarse. Tendría que estar
buscando las palabras para explicar cómo es que los funcionarios de YPFB
vendieron petróleo reconstituido a una empresa fantasma que no entregó la boleta
de garantía por 40 millones de dólares. Quizá las entregas apresuradas sean
práctica de otro tipo de negocios, o de mercaderías, pero con el petróleo la cosa es
más seria.

*Humberto Vacaflor G.
es periodista.